La Comunidad de Conocimiento del Centro de Inteligencia Artificial y Salud para América Latina y el Caribe (CLIAS) es un espacio regional de intercambio, análisis y co-creación orientado a promover el desarrollo y uso responsable de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito de la salud. En ese marco, el Grupo de Trabajo de Regulación y Políticas se consolidó durante 2025 como un ámbito específico para reflexionar sobre los desafíos normativos, éticos e institucionales que plantea la adopción de estas tecnologías en la región.
El documento “Hacia una Gobernanza Responsable de la Inteligencia Artificial en Salud: ideas para crear marcos regulatorios flexibles y adaptativos para América Latina” es el resultado de un proceso de trabajo colaborativo que combinó análisis comparado de regulaciones, debates temáticos entre personas expertas y el intercambio con actores de distintos sectores. Más que proponer un modelo único o cerrado, el texto se presenta como una guía práctica y contextualizada, orientada a acompañar la toma de decisiones en contextos reales, dinámicos y heterogéneos.
Un enfoque flexible y situado
Uno de los aportes centrales del documento es su concepción de la regulación de la IA no como un conjunto de reglas rígidas, sino como un marco orientador que debe ofrecer previsibilidad, proteger derechos y, al mismo tiempo, acompañar la innovación. En el campo de la salud, donde la IA puede incidir en decisiones clínicas, el tratamiento de datos sensibles y la relación entre profesionales y pacientes, esta mirada resulta especialmente relevante.
Un insumo abierto para la toma de decisiones
Lejos de ofrecer una receta definitiva, este documento se plantea como un insumo colectivo y abierto, dirigido a quienes legislan, regulan, implementan o evalúan políticas públicas en IA y salud. Su valor radica en combinar principios éticos con pragmatismo institucional, y en proponer marcos normativos entendidos como procesos vivos, capaces de ajustarse, revisarse y fortalecerse en el tiempo.
En una región atravesada por desigualdades estructurales, brechas digitales y sistemas de salud fragmentados, pensar la regulación de la IA es, en última instancia, una discusión sobre el tipo de futuro que queremos construir: uno donde la innovación tecnológica esté al servicio del derecho a la salud, la equidad y el bienestar colectivo.

